martes, 31 de enero de 2017

¿En qué consiste el populismo?

Su nombre ya nos transmite una idea básica: es un movimiento de masas. Que sea un movimiento de masas nos revela que apelará a lo más básico de la especie humana, ya que los movimientos de masas son activados por emociones muy primitivas. Se tiende a pensar que el populismo es de izquierdas cuando no es así, hay populismos de izquierdas y de derechas, pero todos con una estructura de funcionamiento idéntica. Para concertar a las masas un líder populista debe tener un discurso simple, accesible a todos, especialmente a quienes poseen menores recursos intelectuales. Un movimiento populista nace para gestionar la ira, y se alimenta de ella encauzándola hacia los intereses de la cúpula dirigente.

Si hablamos de ira hablamos de alguien o algo que la provoca, por lo tanto un movimiento populista nace contra un enemigo común: el hombre en el caso del feminismo, el capitalismo en el caso del comunismo, el comunismo en el caso del capitalismo, el terrorista, el judío, el alienígena, el inmigrante, etc.

Como un movimiento populista depende de la gestión y concentración de la ira lo primero que SIEMPRE encontraremos será un ENEMIGO COMÚN. El populista se define por la peligrosidad del enemigo común, a quien hay que destruir completamente. (Generalmente para ocupar su lugar)

Todo movimiento populista-fascista se define por su enemigo, de aquí a que el discurso deberá ser simple y panfletario: hay que destruir al enemigo porque si no lo hacemos él nos destruirá a nosotros.

Sobre esta base tan simple siempre se han construido los populismos. No hay más secreto.

Claro, si el enemigo es tan peligroso y hay que destruirlo, entonces habrá que canalizar la ira a través de una militancia que pueda convertirse en un movimiento de combate. Los morados en España conforman un movimiento de presión muy importante, actúan concertadamente en las redes sociales, pero Iglesias en algún momento quiso sacarlos a la calle para meter miedo. Tuvimos a las juventudes nazis, comunistas, la Cámpora en Argentina, los tupamaros en Uruguay, etc.

En España en los debates entre Rivera e Iglesias, Rivera señalaba una y otra vez como desconcertado el enojo permanente de Iglesias. Pero este enojo es el que define a estos movimientos, deben esgrimir ante su militancia una actitud de lucha, y mientras más agresivos se muestran más escalan en la jerarquía de mando.

Para pertenecer a estos grupos hay que mostrarse muy enojados, el sindicalista crece a partir de la intensidad de su enojo contra la supuesta opresión de los capitalistas. La feminista crece odiando al hombre que, supuestamente la domina. El camporista crece mostrándose enojado, no importa contra quién porque no poseen mucha capacidad de discriminación,

Pero si el enojo es la base de un movimiento, será necesario amplificarlo al máximo, para ello se crea una literatura de odio. ¿Recuerdan 1984? Los hogares estaban vigilados por un gran ojo representado por una televisión, y todos los días había que cumplir con el ritual de los 5 minutos de odio, donde la población debía mostrar su enojo ante el supuesto enemigo común.

De esta manera se desarrollan teorías explicativas, argumentos que los enojados podrán esgrimir contra los representantes de su enemigo común.

Un odio generalizado es la base y fuerza motriz de todo populismo, nadie en estos movimientos puede criticar a los líderes ni la naturaleza perversa del enemigo común. Se creará una policía del pensamiento atenta al pensamiento libre, pues movimientos tan básicos y primitivos no pueden permitirse el libre pensamiento o la duda. O están con nosotros o en contra. Así se presentó la nueva representante de EEUU en las Naciones Unidas, “tomaremos nota de quienes se opongan a nosotros”.

Con una épica revolucionaria se presentan y arrastran a todos los que pueden en su campaña de odio, sin permitir la oposición o el libre pensamiento. Da lo mismo que digan: “soy feminista”, “soy comunista”, “soy nazi”, “soy camporista”. Todos esgrimen el mismo odio, todos están cortados por las mismas tijeras, todos se comportan siguiendo los mismos patrones, todos quieren meterle miedo a quienes se oponen a ellos. Y todos sus líderes siempre emplean la bandera de la causa, no para beneficio de todos, sino sólo para el de ellos. Los Castro en Cuba eran y son dueños de todas las riquezas. Maduro en Venezuela ni hablar. Estos líderes emplean la causa para beneficio personal siempre.

En fin, todos los populismos tienen el mismo patrón de maldad e inmoralidad, a pesar de decir que son los únicos defensores de la moral y la ética. Son espacios de odio donde además, se adiestra en el arte de odiar con ejercicios y rituales diarios. Siempre en actitud de lucha a muerte.

Entonces, si deseas construir un movimiento con base populista lo primero que debes hacer es identificar al ENEMIGO. Es esencial este paso porque todo dependerá de que lo hagas bien. El ENEMIGO debe ser fácilmente identificable y ser muy malo. Mientras mejor descrito esté, y mientras más malo sea, con mayor facilidad se podrá crear una respuesta emocional en su contra. Una vez cumplido con estos pasos deberá crear un plan de acción, no necesita ser demasiado complejo, es más, mientras más simple sea mejor. No tema a cometer errores o desdecirse de lo que dijo ayer, porque si ha logrado generar rabia contra el ENEMIGO todo se le perdonará. Todo se le perdona a quien lucha contra los enemigos de la patria. Además, recuerde que sus seguidores no lo siguen a usted por ser muy inteligentes, sino más bien por lo opuesto.

1 comentario:

  1. La mente se corrompió en el momento que le crearon un enemigo y se le coloco un espejo y se le inculco que el mal, esa sombra oscura y tenebrosa, vivía allí. El ego fue el enemigo a batir, una lucha fratricida a muerte que desde la espiritualidad nos enseñaron a ensañarnos con nosotros mismos, retorciendo una vez más el pezón de la culpa, de donde maman todos estos mediocres.

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